
Hoy al mediodía estaba cocinando de espaldas al televisor, que estaba prendido. La voz de una mujer llorando, disfónica y desesperada hizo que me diera vuelta a mirar: era Norma, la mamá del fotógrafo José Luis Cabezas. Más tarde me enteré de que los acusados del crimen podrían volver a prisión y así dejar sin efecto la resolución que la Cámara de Casación tomó en 2003, por la que habían quedado en libertad. No pude evitar conmoverme con las lágrimas de la mamá. “¿Hasta cuándo van a dejar libres a los asesinos de mi hijo, por qué tengo que soportar esto?” decía.
Me acuerdo del día en que mataron a Cabezas. Fue en enero del ’95, yo estaba de vacaciones con mi familia en Icho Cruz. Mis papás estaban prendidos a la radio, que repetía la noticia sin parar. Yo tendría unos diez años y no entendía muy bien la gravedad del hecho. Solamente me gustaba el cartelito, ese que decía “No se olviden de Cabezas” (nosotros lo teníamos en el auto, mis papás aún lo tienen colgado en su local de fotografía).
Nadie debería olvidarse de esto. Por José Luis, en excelente fotógrafo, valiente laburante, padre, esposo, hijo. Por que respete el trabajo de la gente, pero sobre todo, porque se respete su vida.
*Fotos tomadas por Cabezas:




1 comentarios:
Hola amiga! muy buen blog, lo voy a tener en cuenta. Buena idea para los que jugamos ya a hablar en serio, a ser periodistas y otras chauchas de este oficio (oficioso talves) pero hermoso al fin.
Fue lindo compartir años y grupos y estudios con vos. La mejor trilogía de todas fue la nuesta jaja! las extraño compañeras.-
Pollo
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