miércoles 19 de septiembre de 2007

Si mi abuela fuese Dios, ellos irían al infierno


En el camino del señor hay de todo, dice mi abuela. Cuando le cuente esto, va a gritar horrorizada: cada vez son más los sitios de Internet dedicados a organizar coartadas para ayudarles a sus clientes a mentir. Si, como lo escucha: estos empresarios elaboran minuciosamente una estrategia para que los usuarios zafen de alguna obligación, se justifiquen cuando plantan en citas y hasta desarrollen con tranquilidad una aventura amorosa. Es una idea originalmente estadounidense, pero ahora hace furor en Europa.

Uno de estos sitios es el suizo alibi-beton.com. Lanzado en mayo, ofrece sus servicios en inglés, francés y alemán. Procura a sus usuarios "pruebas como cuentas de restaurantes, invitaciones, facturas de hoteles, etc". Christine Barnicol, su fundadora, dice ser “bastante imaginativa”. Lo sospeché desde un principio, esta mujer empezó ayudando a una amiga a tener una relación amorosa paralela. Después largó su trabajo de enfermera y se dedicó de lleno a mentir para otros.

En Francia la pionera es una ex detective llamada Régine Mourizard. Su sitio, alibila.com, maneja tarifas que van desde los 19 euros (por una llamada de teléfono) y 50 euros por un documento sencillo. La cuenta sube en caso de que las cosas sean más complicadas.

Si mi abuela fuese Dios, los mandaría al infierno.