
Hace un par de días fui a cenar con mis amigas a un restó. En la puerta, un cartel con letras rojas decía "prohibido fumar". Pese a eso, al cabo de un rato no se respiraba otra cosa que el olor al humo de los cigarrillos. Lo curioso es que aquí en Córdoba hay una Ley Provincial (la 9113) que prohibe esta práctica expresamente en "teatros, cines y restaurantes". La gente humea en cualquier lugar de acceso público, y no se preocupa siquiera por retirarse diez minutos a fumar afuera. Los dueños de los locales tampoco se desviven por hacer cumplir la normativa y llamarles la atención a los fumadores. ¿Tan difícil es cumplir una ley?¿Tan difícil es pensar en el otro?.



